Desperté en una morgue la mañana después de mi boda y escuché a mi esposa susurrar: “Si lo creman antes del mediodía, nadie podrá descubrir nada”. Todavía llevaba puesto el traje de novio y apenas podía moverme. Un vigilante me escondió mientras ella buscaba desesperadamente la copa del brindis. Cuando descubrí que mi propia hija la había recogido, tomé una decisión: aparecería en mi funeral, pero no llegaría con las manos vacías.

solamente ocultaba su pasado.

También ocultaba quién era realmente Octavio.

Y cuando finalmente descubrí su verdadera relación, entendí que Gerardo y yo habíamos sido víctimas de un mismo negocio cuidadosamente planeado.

PARTE 3

A las siete de la mañana llegué al panteón donde estaba enterrada mi primera esposa.

Me escondí detrás de un árbol, cerca de la tumba que había comprado para descansar algún día junto a ella.

Valeria apareció minutos después, vestida completamente de negro. Llevaba los ojos hinchados y una bolsa de tela apretada contra el pecho.

Se