Sufriste algo terrible…
—Escuché cuando ordenaste que me cremaran sin autopsia. Escuché cuando discutiste con Octavio porque no encontraba la copa.
Mi voz se quebró.
—Y te sentí quitándome el anillo. Eso fue lo que más me dolió. Ni siquiera habías terminado de matarme y ya estabas despojándome de lo último que me habías puesto en la mano.
Leticia se volvió hacia Octavio.
—¡Tú me aseguraste que estaba muerto!
—¡Cállate! —respondió él.
—¡Tú dijiste que había sido suficiente!
—¡Que te calles!
La sala quedó en completo silencio.
Mauricio se adelantó