supuesto hermano que te acompañó al altar. Mi hijo también murió después de beber de una copa que tú le entregaste.
Luego hizo una pregunta que nadie había conseguido responderle durante tres años.
—¿Mi hijo ya estaba muerto cuando lo llevaron a la morgue?
Leticia bajó la cabeza.
Octavio intentó dirigirse a la puerta, pero los agentes le impidieron salir.
Ambos fueron detenidos conforme avanzó la intervención de la Fiscalía.
Valeria se acercó a mí llorando.
Leticia intentó hablarle.
—Hija, tienes que creerme. Yo te quiero.
Mi hija se detuvo.