—Me abrazaste toda la noche mientras lloraba por mi papá. ¿Cómo pudiste hacerlo sabiendo lo que le habías hecho?
Leticia no respondió.
Cuando los agentes se la llevaron, ya no había lágrimas en su rostro.
Solamente rabia.
El personal abrió el ataúd por indicación de las autoridades.
Dentro encontraron varios costales utilizados para simular el peso de un cuerpo.
Aquella imagen terminó de convencer a quienes todavía pensaban que todo era una confusión.
Mi funeral había sido organizado alrededor de una caja vacía.
Pero la historia no terminó aquella tarde.