Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

muchísimo!

Corrí hacia ella y la abracé sin saber qué hacer primero.

Su mejilla izquierda estaba roja. El líquido caliente había escurrido por su cuello y alcanzado parte del hombro.

Mariana permanecía inmóvil, todavía sosteniendo la taza.

Cuando descubrió que los invitados la observaban horrorizados, comenzó a llorar.

—¡Fue un accidente! ¡Ella me empujó!

Pero yo había visto perfectamente lo ocurrido.

Una mesera se acercó rápidamente.

—Señora, hay que poner la zona bajo agua fresca. Ya pedimos una ambulancia.

Llevé a Valeria al baño y mantuve el agua corriente sobre