las quemaduras mientras intentaba tranquilizarla.
—Mamá, ¿me va a quedar así la cara?
—Todavía no lo sabemos, mi amor. Vamos al hospital. Estoy contigo.
Mi hija lloraba mientras trataba de abrir el ojo izquierdo.
Entonces apareció mi madre.
—Elena, tienes que salir. Mariana está destrozada y Mauricio acaba de marcharse.
La miré sin comprender.
—¿Estás preocupada por Mariana?
—Es tu hermana. Tampoco quiso hacerle daño a la niña.
—¡Le arrojó una bebida caliente en la cara!
—Valeria tampoco debió provocar semejante escándalo. Acusarla de acostarse con Ricardo delante de todos