Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

de aquella manera.

Cuando llegaron los paramédicos, examinaron a Valeria y recomendaron trasladarla inmediatamente a urgencias.

Al atravesar el jardín, encontramos a Mariana llorando junto a Ricardo.

Mi hermana quiso acercarse.

—Elena, déjame acompañarlas. Quiero ayudar.

Me interpuse entre ella y la camilla.

—No vuelvas a tocar a mi hija.

—Estás exagerando. Fue un accidente.

Valeria levantó ligeramente la cabeza.

—Tía, dijiste que ibas a enseñarme a cerrar la boca. Después me lanzaste la taza.

Mariana dejó de llorar.

—Estás confundida, Valeria.

Ricardo se acercó por el otro lado.

—Hija,