semanas de alojamiento corporativo. Después podemos ayudarte a buscar apartamento.
Asentí.
Margaret cerró una carpeta.
—Olivia, quiero asegurarme de algo.
—¿Qué?
—Que aceptaste porque quieres el puesto y no simplemente porque huyes de algo.
La pregunta me molestó.
Quizá porque era buena.
—Las dos cosas pueden ser ciertas.
Ella sonrió ligeramente.
—Buena respuesta.
Me entregó una tarjeta de acceso.
—Entonces bienvenida.
Aquella mañana trabajé once horas.
No porque me obligaran.
Porque cada minuto ocupado era un minuto en que no pensaba en Ethan.
Cuando regresé al hotel tenía veintiocho mensajes.