el expediente de la casa, comenzó a buscarlo desesperadamente. Se levantó demasiado rápido y perdió el equilibrio.
Nadie lo había golpeado.
Patricia dejó de acusar a Elena de haberlo agredido, pero seguía convencida de que había robado los documentos.
A la mañana siguiente regresé a la casa para recoger ropa.
Al subir las escaleras descubrí que la cámara de seguridad del pasillo estaba apuntando hacia la pared.
Yo misma la había instalado meses atrás, cuando mi suegro comenzó a experimentar mareos.
Revisé las grabaciones guardadas en la nube.
A las