hechos y entregó las pruebas. Un abogado confirmó que una escritura original y una carta falsificada no autorizaban vender la casa. El fraude, en cambio, exigía investigación. Salvador entregó todos los documentos que tenía.
Patricia descubrió además que muchas de las deudas de Ricardo jamás habían beneficiado al hogar. Buscó asesoría jurídica para determinar cuáles podían afectarla y cuáles correspondían a decisiones exclusivamente suyas. No todo quedó resuelto en una semana, y parte del dinero de Salvador ya había sido transferido a otros acreedores.
Una tarde Ricardo apareció en su