coche, en el estacionamiento. Sí, Paola ya existía desde entonces. Paola existía mucho antes del accidente del autobús. Yo simplemente no lo sabía. A decir verdad, yo no sabía muchas cosas hasta que me morí.
En la morgue lo recibió Don Ramón, el encargado. Cincuenta y cinco años, treinta y dos de ellos trabajando entre muertos. Lo conocí tiempo después, y me describió la actitud de Diego con la frialdad de quien cuenta una anécdota macabra. “Llevaron a seis personas”, me dijo Don Ramón. “Cuatro mujeres, dos hombres. De las