el pie.
Esa mujer que Diego señaló, se llamaba Leticia. Leticia Morales, treinta y ocho años, madre soltera, obrera que regresaba de su turno. Leticia tenía una hija de diecinueve años llamada Mariana. Durante nueve días, esa pobre muchacha llamó a cada hospital, a cada delegación, a cada morgue suplicando por información de su madre. Y durante nueve días, las autoridades le dijeron que todas las víctimas ya habían sido identificadas y entregadas a sus familias. Todas. ¿Por qué? Porque mi esposo reconoció a una de ellas por el maldito