que Arturo tenía deudas tan graves que los acreedores amenazaban con quitarle todo.
Ella conocía su pasado y lo utilizaba para presionarlo.
Quería que vendiera la casa y se marcharan juntos.
Pero no podían vender legalmente una propiedad que pertenecía a Elena sin su consentimiento.
Entonces empezaron a hablar de qué ocurriría si ella muriera.
Arturo podría intentar reclamar derechos hereditarios, cobrar el seguro y resolver parte de sus deudas.
Carolina quería obtener una parte del dinero.
No todo lo que ella declaró pudo comprobarse de inmediato. La Fiscalía abrió