las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

Diego sostuvo la hoja frente a mí mientras el murmullo de los invitados comenzaba a escucharse del otro lado de la hacienda.

—Valeria, hay algo más que todavía no sabes.

Tomé los papeles con las manos heladas.

Eran capturas de pantalla de mensajes enviados por Mariana durante meses.

Al principio parecían simples insinuaciones:

**“Si algún día te cansas de lo perfecto, ya sabes dónde encontrarme.”**

**“A veces siento que tú y yo tenemos más química que ustedes.”**

Pero después los mensajes se volvieron más oscuros.

Más obsesivos.

Más crueles.

Y