sobresaltada y otras sentía miedo de que Víctor apareciera buscándome. Una psicóloga me ayudó a comprender aquellas reacciones y a pedir apoyo cuando lo necesitara. Gabriel me visitaba siempre que estaba permitido. Una tarde le pregunté qué ocurriría si nunca recuperaban la grabación. Me recordó que existían informes médicos, fotografías, mensajes anteriores y mi declaración. El video no era la
única prueba de lo sucedido.
Sin embargo, sabía que Víctor intentaría desacreditarme. Su familia había ofrecido una versión común de aquella mañana: yo me había mareado, había caído y Gabriel