Mi esposo me golpeó hasta dejarme inconsciente cuando yo tenía seis meses de embarazo. Su madre aplaudió mientras él me golpeaba, su padre se rio y su hermana grabó todo con su teléfono. Aquella madrugada, mientras intentaba proteger a mi hija, comprendí que ninguno de ellos pensaba ayudarme. Lo único que podía salvarnos estaba escondido detrás de una silla, a unos pasos de mí, pero Víctor estaba decidido a impedir que lo alcanzara.

había exagerado la situación. Raúl incluso negaba haber visto a su hijo golpearme. Nora sostenía que, si había grabado algo, había sido después del supuesto desmayo. Aquellas afirmaciones contradecían mis recuerdos y lo que había contado a la policía cuando todavía estaba tendida en la cocina.
Adriana me mantuvo informada del avance de las diligencias. Las autoridades también habían documentado las condiciones de la cocina y la presencia del bastón señalado durante la intervención. Me explicó que cada elemento debía examinarse correctamente y que no podía garantizarme un resultado determinado.