había exagerado la situación. Raúl incluso negaba haber visto a su hijo golpearme. Nora sostenía que, si había grabado algo, había sido después del supuesto desmayo. Aquellas afirmaciones contradecían mis recuerdos y lo que había contado a la policía cuando todavía estaba tendida en la cocina.
Adriana me mantuvo informada del avance de las diligencias. Las autoridades también habían documentado las condiciones de la cocina y la presencia del bastón señalado durante la intervención. Me explicó que cada elemento debía examinarse correctamente y que no podía garantizarme un resultado determinado.