Respondí que sí.
Los médicos continuaron vigilando mi embarazo. Una noche tuve molestias que hicieron necesario aumentar la observación. La bebé mantenía un latido adecuado, pero todavía existían riesgos y
necesitábamos seguimiento. Cada revisión me recordaba lo cerca que habíamos estado de perderlo todo. Mientras tanto, Víctor y su familia insistían en presentar lo sucedido como una caída accidental. Su abogado incluso había insinuado que mis cambios emocionales durante el embarazo podían explicar mis acusaciones.
Gabriel me ayudó a revisar la carpeta con los informes médicos y las fotografías de