que yo soy su madre.
Dentro del taller, Nathan se acercó a Cole.
—Siento haberte obligado a seguir mintiendo.
—No parabas de decir que solo sería un fin de semana más —respondió Cole—. Quería contárselo a mi madre.
—Lo sé. No volveré a ponerte en esa situación.
Cole asintió.
—Bien. La próxima vez, se lo diré.
Los chicos empezaron a clasificar las herramientas de Michael.
—No sé qué debería guardar —admitió Nathan.
—No tenemos que decidirlo todo hoy —le dije.
—El abuelo se muda pronto. Sí tenemos que hacerlo.
Tenía