cambiaron los novios.
Me quedé inmóvil.
Mateo sonrió por primera vez en todo el día.
—Si vas a casarte conmigo, Elena…
guardó el teléfono.
—No pienso dejar que salgas de un salón llorando.
Voy a darte una boda que nadie allí abajo pueda olvidar.
Parte 2
Durante varios segundos pensé que Mateo estaba bromeando.
Era lo lógico.
Dos personas abandonadas emocionalmente en el mismo día.
Dos parejas humilladas por las mismas dos personas.
Una frase impulsiva.
Un poco de rabia.
Un poco de orgullo.
Nada más.
Pero Mateo ya estaba