Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

—Me molestó hace mucho tiempo.

Eso me sorprendió.

—¿Entonces por qué nunca dijiste nada?

Se rio sin humor.

—Por la misma razón que tú.

Bajé los ojos.

—Cada vez que decía algo, Camila me acusaba de inseguro.

—Adrián me decía celosa.

—Ella decía que eran como hermanos.

—Él también.

Nos quedamos en silencio.

Era casi ridículo.

Las mismas frases.

Los mismos mecanismos.

Distintos lados de la misma mesa.

Mateo apoyó la espalda contra una columna.

—Hace seis meses, Camila se fue un fin de semana con Adrián y otros amigos.