Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

Después apagó su móvil.

—Listo.

Por primera vez desde que salí de casa vestida de novia, respiré sin sentir que alguien esperaba algo de mí.

La madre de Mateo llegó veinte minutos después.

Se llamaba Victoria Salazar.

La había visto pocas veces.

Siempre impecable.

Siempre elegante.

Era de esas mujeres que entraban a una habitación y hacían que la gente enderezara la espalda.

Cuando me vio con el vestido de novia, el maquillaje intacto y los ojos rojos, no preguntó nada durante varios segundos.

Miró a su hijo.

—Explícame.

Mateo