Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

me sostenía sin explicarme cómo debía sentirme.

En la planta de abajo, la situación empezó a cambiar.

Mi ausencia ya no podía ignorarse.

Adrián llamó diecisiete veces.

Después veintitrés.

Camila también comenzó a buscar a Mateo.

Uno de los primos de Adrián subió al salón panorámico por error.

Nos vio.

Vio a los empleados cambiando flores.

Vio el letrero provisional.

Elena Vargas & Mateo Salazar

Se quedó petrificado.

—¿Qué es esto?

Mateo respondió:

—Una boda.

—Ya hay una abajo.

—Lo sé.

—¿La de Adrián y Elena?

Miró mi vestido.

—Bueno…