Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

padre lo miró.

—No voy a prometerle que voy a amar a su hija toda la vida porque sería una frase vacía en este momento.

Todos se sorprendieron.

Yo también.

Mateo continuó:

—Pero puedo prometerle que si algún día no quiero estar con ella, se lo diré antes de usar a otra persona para humillarla.

Mi padre lo observó.

—El estándar está muy bajo hoy.

—Ridículamente bajo.

Mi padre casi sonrió.

—Al menos eres consciente.

Abajo, la boda de Adrián se desmoronó.

Arriba, comenzó otra.

Algunos invitados se fueron.

Otros