Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

están legalmente casados hoy.

Victoria la miró.

—Todavía.

Clara gimió.

Yo me reí.

Mi madre me miró como si acabara de comprender que hablaba en serio.

—Elena.

—Mamá.

—Necesito preguntarte una vez.

—Pregunta.

—¿Es por venganza?

Pensé.

—Empezó así.

Mateo me miró.

No fingí.

—Pero ya no.

Mi padre frunció el ceño.

—Entonces ¿qué es?

Miré a Mateo.

—Una decisión.

—Muy rápida.

—Sí.

—Muy arriesgada.

—Sí.

—¿Lo conoces bien?

—No tanto como conocía a Adrián.

Mi padre soltó aire.

—Eso no es tranquilizador.

—Lo sé.

Mateo intervino.

—Señor Vargas.

Mi