Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

me agarró.

Esperó.

Yo se la di.

Ese pequeño gesto me golpeó más que cualquier discurso.

Esperó.

Adrián nunca esperaba.

El oficiante fue cuidadoso.

Aclaró que se trataba de una ceremonia de compromiso y que la formalización legal se completaría posteriormente.

A nadie le importó demasiado.

Los votos fueron improvisados.

Mateo fue primero.

—No voy a decir que te he amado durante años.

Algunos invitados se rieron.

—Porque sería mentira.

Yo también sonreí.

—Pero sí puedo decir que te he visto durante años intentando ocupar menos espacio para que otras