Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

personas estuvieran cómodas.

Mi sonrisa desapareció.

—Y hoy te vi decidir que no querías seguir haciéndolo.

Tragó saliva.

—No sé qué seremos dentro de diez años.

Miró a nuestros padres.

—Sé que esta no es la frase tradicional que esperan.

Victoria se tapó la cara.

Todos rieron.

Mateo siguió:

—Pero sí sé que si vamos a construir algo, quiero que sea una relación donde puedas decir “esto me duele” sin que te llamen dramática. Donde puedas decir “no” sin miedo. Donde ninguno de los dos necesite a una tercera persona