Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

Ni mi ramo.

—Nunca quise quitarte el lugar.

La miré.

—Hoy lo ocupaste.

—Fue un juego.

—La primera vez, quizá.

—¿Qué significa eso?

—Que después tuviste muchas oportunidades de bajarte del coche.

Calló.

—De devolver el ramo.

Nada.

—De no subir al escenario.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Adrián insistió.

—Y tú aceptaste.

—Pensé que si me negaba, todos lo harían incómodo.

Me reí.

—Yo me negué y todos lo hicieron incómodo para mí.

Camila bajó los ojos.

—Lo siento.

—¿Por qué?

Me miró confundida.

—Por todo.

—No.

—¿Qué?