Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

—Dormimos en la misma habitación, pero no pasó nada.

—¿En la misma cama?

No respondió.

Eso fue suficiente.

—Camila.

—No tuvimos sexo.

—No te pregunté eso.

—Elena…

—¿Se besaron alguna vez?

Su silencio cambió.

Un segundo.

Dos.

Tres.

—Una vez.

Sentí que el ruido del salón se alejaba.

—¿Cuándo?

—Hace cuatro años.

Cerré los ojos.

Cuatro años.

Yo llevaba tres con Adrián.

—¿Él me engañó contigo?

—Fue un beso.

—¿Él me engañó contigo?

Camila empezó a llorar.

—Sí.

No dolió como esperaba.

Quizá porque mi relación ya había terminado.

Quizá