Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

sido una boda seguida de una convivencia instantánea.

Eso fue decisión mutua.

Primero teníamos que terminar nuestras vidas anteriores.

Adrián siguió golpeando.

Finalmente abrí con la cadena puesta.

—¿Qué quieres?

—Hablar.

—Habla.

Miró la cadena.

—¿En serio?

—Sí.

—Viví aquí contigo cuatro años.

—Ya no.

Su rostro se tensó.

—Camila te contó lo del beso.

—Sí.

—Fue una vez.

—Sí.

—Hace cuatro años.

—Sé contar.

—Estábamos pasando una mala etapa.

Aquello me hizo reír.

—No recuerdo esa mala etapa.

—Porque siempre fingías que todo estaba bien.

Me quedé mirándolo.

—Qué