Mi prometido cargó a su mejor amiga hasta el coche nupcial y me dijo que tomara un taxi

Aquello era mío.

No quería convertir una promesa rota en una nueva promesa.

Quería convertirla en algo diferente.

Una señal de que incluso las cosas que te atan a una versión anterior de tu vida pueden cambiar de forma.

Dos años después, encontré una fotografía de aquella primera boda.

Yo aparecía al fondo.

Adrián y Camila estaban en el centro.

Él con el brazo alrededor de su cintura.

Ella sosteniendo mi ramo.

La imagen me pareció absurda.

Durante mucho tiempo pensé que aquella era la fotografía más humillante de mi