raro?
—¿Qué?
—Que durante años creí que amar significaba ser la persona que siempre vuelve.
—¿Y ahora?
Miré a mi marido.
Al hombre con quien me había casado dos veces.
Una por impulso.
Otra por elección.
—Ahora creo que amar también significa saber cuándo no volver.
Mateo tomó mi mano.
—Menos mal.
—¿Por qué?
—Porque si hubieras vuelto con él, yo habría tenido que casarme con Camila.
Lo golpeé con un cojín.
Se rio.
Yo también.
Y mientras lo hacía, pensé en aquella mañana.
En la habitación.
En la venda