devolvió 30,000 pesos una Navidad.
—¿También te obligaban a regresar el dinero?
Teresa comenzó a llorar.
Entonces confesó.
Evaristo vigilaba sus movimientos.
Después de prestarle los 18,000 pesos para los estudios de Santiago, le hizo firmar varias hojas.
Teresa apenas sabía leer documentos legales.
El interés que le prometió fue del 5% mensual.
Pero meses después aparecieron recargos, penalizaciones, seguros y supuestas renovaciones.
Cada pago reducía la deuda durante unos días.
Luego volvía a crecer.
—¿Cuánto le has pagado?
—No sé.
—¿Más de 100,000?
Teresa bajó la