con las iniciales de Evaristo.
Santiago comenzóó a sumarlos.
Cuando superó los 300,000 pesos dejó de hacerlo.
Sintió náuseas.
Su madre había entregado casi 20 veces el préstamo original y todavía le aseguraban que debía 140,000.
Pero en el fondo de la caja había algo más.
Una copia amarillenta de un pagaré.
La firma de Teresa aparecía abajo.
También aparecía como garantía la casa.
Santiago la miró fijamente.
Había una fecha escrita encima de la firma.
Teresa estaba hospitalizada ese día.
Santiago lo recordaba perfectamente porque él mismo