recibió una llamada del centro de salud por una infección respiratoria.
Era imposible que hubiera firmado aquel documento.
A las 7:10 de la mañana, Natalia llamó.
—Santiago, esto es peor de lo que pensabas.
Él salió al patio para no despertar a Teresa.
—Dime.
—El préstamo inicial sí existió. Pero legalmente quedó pagado hace casi 4 años.
Santiago cerró los ojos.
—¿Entonces qué ha estado pagando?
—Deudas inventadas.
Natalia había encontrado documentos alterados, intereses superiores a los permitidos y contratos donde las firmas parecían copiadas.
Además, Evaristo había montado