El millonario volvió tras 6 años y halló a su madre cargando ladrillos para pagar una deuda falsa, pero el cacique jamás imaginó quién terminaría perdiéndolo todo

Don Evaristo manda más que cualquiera.

—Ya no —respondió Santiago.

Al mediodía siguiente, una camioneta blanca frenó frente a la casa.

Después llegó otra.

Bajaron Evaristo, Ramiro, un abogado y 2 hombres corpulentos.

Evaristo tendría unos 60 años.

Sombrero fino, botas impecables y camisa bordada.

Caminó hasta el patio como si todavía fuera dueño del pueblo.

—Así que tú eres el famoso hijo.

Santiago salió acompañado de Natalia.

—Y usted debe ser el hombre que convirtió 18,000 pesos en 6 años de esclavitud.

Evaristo soltó una carcajada.

—Muchacho, tener