El millonario volvió tras 6 años y halló a su madre cargando ladrillos para pagar una deuda falsa, pero el cacique jamás imaginó quién terminaría perdiéndolo todo

las 500 piezas, vieja. Luego tomas agua.

Teresa se inclinó para recoger otros ladrillos, pero las rodillas le fallaron.

Ramiro la sujetó del brazo con brusquedad.

—Todavía debes 140,000

pesos. ¿O crees que porque tu hijo se largó de señorito a la capital ya no tienes que pagar?

Teresa bajó la mirada.

—Yo he pagado cada semana, Ramiro.

—Tú pagas lo que Don Evaristo diga que debes.

Santiago sintió que algo se rompía dentro de él.

Entonces vio las manos de su madre.

Tenía ampollas abiertas, uñas partidas y