único que dejó mi marido.
Ramiro soltó una carcajada.
—Pues hubieras pensado eso antes de endeudarte para mandar a tu hijo a estudiar.
Santiago se quedó helado.
Teresa jamás había vendido ninguna joya.
El dinero con el que él construyó su futuro había salido de aquel hombre.
Y mientras Ramiro volvía a levantar la vara contra su madre, Santiago comprendió que los 6 años de silencio escondían algo mucho más oscuro que una simple deuda.
PARTE 2
La vara no llegó a tocarla.
Santiago la atrapó en el aire.
Ramiro