Una mujer llegó de noche a un rancho aislado con un burro cargado de sus cosas y rogó a un viudo que la dejara dormir en el corredor porque huía de su marido. Mientras tomaba café bajo la única lámpara encendida del valle,

recuperaron restos humanos, una medallita religiosa y fragmentos de ropa en aquel remanso. Eduviges reconoció la medalla como una que su madre le había dado a Petronila. Ya no era solo una historia dicha al oído de una esposa aterrada.

Era un caso.

El problema fue que Nemesio supo que algo se movía.

Un arriero contó que yo había estado preguntando por Eduviges. Otro dijo que la nueva quesera del viudo era joven y había llegado con un burro canelo. Cuando regresamos de declarar, Centella se detuvo a mitad del