REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

nuestra habitación.

Antes de entrar, encendí la cámara de mi teléfono.

No quería tocar nada sin dejar constancia de cómo lo encontraba.

El dormitorio estaba impecable.

La cama tendida.

Los perfumes de Verónica perfectamente acomodados.

En el clóset había vestidos caros, bolsas de diseñador y zapatos nuevos.

Me resultó extraño.

Durante los últimos meses, Verónica me había dicho repetidamente que

necesitaba más dinero porque los gastos de la casa habían aumentado.

Yo había trabajado horas extras para enviarle lo que pedía.

Me arrodillé frente a la parte inferior del armario.