encontré hace dos semanas cuando Verónica me mandó limpiar su cuarto.
—¿Qué había dentro?
—Unas pulseras de mamá, sus aretes y varios papeles.
Sentí un escalofrío.
—¿Reconociste las joyas?
—Sí. Eran las que guardabas en la caja de madera.
Aquella caja había pertenecido a Mariana.
La manteníamos en un armario cerrado con llave.
Verónica me había dicho meses antes que algunas cosas se habían perdido durante una limpieza.
Yo no le di demasiada importancia.
Ahora comenzaba a comprender.
Le pedí a Valeria que se quedara en la cocina mientras revisaba