REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

la denuncia por el maltrato contra Valeria.

Y un investigador ya estaba revisando la documentación relacionada con la propiedad.

Cuando escuché el automóvil estacionarse frente a nuestra casa, respiré profundamente.

Me encontraba sentado en la sala.

Sobre la mesa había una carpeta con copias de los documentos.

Verónica entró primero.

Llevaba lentes de sol, una bolsa nueva y una sonrisa

enorme.

Detrás aparecieron su madre, su hermana Lorena y Camila.

—¡Rafael!

Su expresión cambió al verme.

—¿Qué haces aquí?

—Se canceló el viaje.

Verónica soltó una risa nerviosa.

—¡Qué sorpresa! ¿