la denuncia por el maltrato contra Valeria.
Y un investigador ya estaba revisando la documentación relacionada con la propiedad.
Cuando escuché el automóvil estacionarse frente a nuestra casa, respiré profundamente.
Me encontraba sentado en la sala.
Sobre la mesa había una carpeta con copias de los documentos.
Verónica entró primero.
Llevaba lentes de sol, una bolsa nueva y una sonrisa
enorme.
Detrás aparecieron su madre, su hermana Lorena y Camila.
—¡Rafael!
Su expresión cambió al verme.
—¿Qué haces aquí?
—Se canceló el viaje.
Verónica soltó una risa nerviosa.
—¡Qué sorpresa! ¿