REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

Por qué no avisaste?

—Quería sorprenderlas.

Miró alrededor.

—¿Y Valeria?

—Está en un lugar seguro.

La sonrisa desapareció.

—¿Cómo que en un lugar seguro?

Me levanté lentamente.

—Necesitamos hablar.

Lorena cruzó los brazos.

—Ay, Rafael, no empieces con tus dramas. Venimos cansadas.

La miré.

—Tú también vas a escuchar.

Verónica dejó su bolsa sobre el sofá.

—¿Qué está pasando?

Abrí la carpeta.

Coloqué sobre la mesa una fotografía de los brazos de Valeria, tomada durante la revisión médica.

Mi esposa palideció.

—¿Qué es eso?

—Mi hija.

Verónica apartó la mirada.

—