Sus enseñanzas hablaban de seres que, según él, existían bajo la tierra desde mucho antes que los humanos.
Abraham aseguraba que aquellas entidades no deseaban riquezas.
Tampoco querían plegarias.
Lo que exigían eran vidas humanas.
A cambio de recibir sacrificios, supuestamente garantizarían que los descendientes de sus seguidores estuvieran protegidos de las enfermedades, la pobreza y la muerte.
Aquellas promesas
habían convencido a varias familias de seguirlo.
Cuando llegaron al valle encontraron una estructura enterrada bajo el suelo desértico.
Era un pozo de más de noventa metros de profundidad.
Sus