otro.
“Se acordaba de mi proyecto final.”
Un minuto más tarde:
“Me invitó el martes para revisar qué materias todavía pueden revalidarme.”
Escribí:
“Excelente.”
Lo borré.
En su lugar pregunté:
“¿Cómo te hace sentir?”
Tardó en responder.
“Muerta de miedo.”
Luego:
“Y emocionada.”
Por primera vez entendí que esa respuesta valía mucho más que cualquier plan que yo hubiera podido hacer por ella.
AHORA EL QUE NO SABÍA QUÉ VENÍA ERA YO
Mi búsqueda de trabajo siguió.
Tuve entrevistas excelentes.
Y otras terribles.
Una empresa quería pagarme mucho menos y