No gritó.
Eso habría sido más fácil.
Lo dijo con una tranquilidad que me dolió mucho más.
Me llamo Daniel Salgado.
Tenía cuarenta y dos años y llevaba casi quince construyendo una carrera basada en una idea bastante sencilla:
Si trabajas suficiente, ahorras suficiente y planeas suficiente, puedes impedir que las cosas importantes se derrumben.
Estaba equivocado.
EL JUEVES
La reunión apareció en mi calendario a las 8:53 de la mañana.
ASISTENCIA OBLIGATORIA.
PRESENCIAL.
SALA PRINCIPAL.
Nada más.
Trabajaba para Nexora Systems, una empresa de servicios tecnológicos que había