REGRESAR NO SIGNIFICÓ VOLVER ATRÁS
Laura regresó poco a poco.
No llegó una noche con una maleta.
Trajo cajas durante dos semanas.
Su mesa de dibujo fue lo último.
Liberamos parte de mi antiguo estudio.
La ayudé a subirla.
Cuando llegamos pregunté:
—¿Dónde la quieres?
—Junto a la ventana.
La puse ahí.
No investigué iluminación.
No propuse otra distribución.
No intenté optimizar nada.
Solo la coloqué donde ella pidió.
Progreso.
Un año después del cierre de Nexora, Laura obtuvo su primera certificación profesional.
Todavía le faltaba mucho.
No hubo una