MI ESPOSA ME DEJÓ LA NOCHE QUE PERDÍ EL TRABAJO… CUATRO DÍAS DESPUÉS ENCONTRÓ LA CARPETA QUE LLEVABA MÁS DE UN AÑO OCULTÁNDOLE

No tenía una frase capaz de arreglar eso.

Así que llamé a dos reclutadores.

Le conseguí entrevistas.

Escribí recomendaciones.

Pasé mi número personal a quien lo necesitara.

A las cinco de la tarde casi todos los escritorios estaban vacíos.

Me senté solo dentro de mi oficina.

En el escritorio tenía una fotografía de Laura y yo en Puerto Vallarta.

Ella estaba riéndose porque el viento le había cubierto toda la cara con el cabello.

La miré y pensé:

Nos va a dar miedo.

Pero vamos a estar bien.

Teníamos ahorros.