leyó el informe apoyada en una pared. El resultado era positivo.
Volvió al despacho temblando. Mateo miró el papel, después sus ojos. El fonendoscopio que sostenía cayó sobre la mesa.
—¿Hay alguna posibilidad de que…? —empezó.
—No he estado con nadie más.
Mateo respiró hondo.
—Antes de hablar de lo que vamos a hacer, tengo que enseñarte algo.
Sacó el móvil. En la pantalla había un mensaje enviado 3 días después de la ruptura. Debajo se leía: «No entregado».
Lucía comenzó a leer. Y al llegar a la última línea,