Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

en invierno.

La última discusión empezó con una mesa puesta para 2 y terminó con una maleta en el recibidor.

—No puedo seguir esperando a que te sobre tiempo para quererme —le dijo Lucía.

—Nunca has sido algo que me sobre.

—Pues lo parece. Y ni siquiera eres tan maravilloso como crees cuando estamos juntos.

Mateo se quedó pálido. No contestó. Cogió la maleta y se marchó. Ella bloqueó su número entre lágrimas y al día siguiente juró que ya lo había desbloqueado.

Una auxiliar apareció con un sobre. Lucía