en invierno.
La última discusión empezó con una mesa puesta para 2 y terminó con una maleta en el recibidor.
—No puedo seguir esperando a que te sobre tiempo para quererme —le dijo Lucía.
—Nunca has sido algo que me sobre.
—Pues lo parece. Y ni siquiera eres tan maravilloso como crees cuando estamos juntos.
Mateo se quedó pálido. No contestó. Cogió la maleta y se marchó. Ella bloqueó su número entre lágrimas y al día siguiente juró que ya lo había desbloqueado.
Una auxiliar apareció con un sobre. Lucía