Entré en el hospital para saber si estaba embarazada y terminé en brazos del médico que había dejado hacía 32 días. Cuando mi padre se enteró, exigió: «Vas a casarte con mi hija antes de que esto se sepa». Me negué a obedecerlo. Entonces mi exnovio me mostró un mensaje que revelaba quién había provocado nuestra separación

comidas familiares e incluso presumía de tener un médico en casa. Jamás imaginó que hubiera ido a verlo a escondidas.

—¿Por qué no me lo contaste? —preguntó.

—Pensé que ya habías decidido marcharte. No quería ponerte contra tu familia.

—Mi padre no decide con quién puedo estar.

—Lo sé. Por eso te escribí. Pero el mensaje no llegó.

Mateo le mostró el aviso de error. Lucía recordó cómo, aquella noche, había bloqueado su teléfono. Al día siguiente deshizo el bloqueo de llamadas, pero olvidó los mensajes. Durante 1 mes había